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Cumbres Borrascosas

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LA ESPINA DE LA AMAPOLA
Una emocionante historia de intriga en los orígenes del nazismo

181
 [324] ANGORA Y PERLE (Vichoff)

181Anonimo escribió "
Cuando tiró del hilo del perlé notó una pequeña resistencia, miró y vio que el ovillo de angora se había enrollado en él. Levantó las agujas, deshizo la pequeña maraña y siguió contando: cuatro puntos del derecho, echar la hebra, un punto sin hacer, dos puntos juntos, pasar el punto sin hacer sobre el punto doble, echar la hebra, cuatro puntos del derecho…
Era una suerte tener aquel balcón orientado al oeste, ver el atardecer desde aquel sillón. Había apartado las cortinas para no perderse ni un minuto de la puesta de sol, la silueta de los cerros en el horizonte, el mar de nubes anaranjadas… Contaba, tejía, levantaba la vista, volvía a la labor.
A las cinco vueltas pasó a la angora y tejió cuatro pasadas de punto bobo: todo del derecho. A los quince dibujos menguó cinco puntos y montó cincuenta para empezar la manga: cuatro vueltas de angora, diez vueltas de dibujo, repetir cinco veces, cerrar los cincuenta puntos, continuar con el segundo delantero.
En poco tiempo tendía que encender la lámpara. Es lo malo del otoño, que anoche enseguida y las tardes se van sin sentir. Luego son muchas horas de oscuridad, muchas horas en las que ya no apetece hacer nada porque parece que en cualquier momento es hora de irse a la cama.
Ya tenía el jersecitos de todos los colores: perlé azul con angora blanca, perlé blanco con angora blanca (ese le había quedado precioso, una labor digna de estar en el escaparate de “La cigüeña de París”), lana beige con puntilla de Velenciennes (para cuando empezara a refrescar), lana blanca con angora azul… Y ahora éste: perlé color marfil y angora blanca.
En la segunda ecografía les confirmaron que era niño. Antonio tenía muchas ganas de un varón y se alegró por él. A ella le daba lo mismo, lo importante era que todo fuera bien, que naciera sano. 
Aumentar cinco puntos y seguir con cuatro vueltas de angora, cuatro dibujos completos y cuatro vueltas de punto bobo con el perlé. Menguar dos puntos para hacer los ojales, aumentarlos en la vuelta siguiente y trabajar cinco pasadas más.
Que naciera sano… Parecía sencillo, la mayoría de los embarazos transcurren sin problemas y terminan con un parto normal y un niño en brazos de su madre. Pero, sin que nadie hubiera podido darle una razón, el suyo pertenecía al porcentaje mínimo de los embarazos que se complican, que no llegan a término.
Hacer una cadeneta a lo largo del borde y, sobre ella, sacar ciento ochenta puntos para el canesú. Trabajar cuatro pasadas de angora a punto bobo menguando cinco puntos en cada vuelta. Quedan ciento sesenta puntos.
El sol estaba a punto de hundirse definitivamente en el horizonte, el cielo era una sinfonía en azul y naranja. Antonio estaba a punto de llegar. Él se lo había tomado con más calma, le decía lo mismo que el ginecólogo: que no habría problemas en sucesivos embarazos, que tendrían más hijos.
“Pero era mi niño…”, pensó.
Y siguió tejiendo como si todavía lo llevara en su vientre.
"



INCON el Friday, 04 January a las 13:06:22 (181 Lecturas)