 |
| Diccionario Real Academia |  |
| Modulos |  |
| Recursos |  |
| Online |  |
Actualmente hay 11 invitados, 0 miembro(s) conectado(s).
Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí | |
| Visitas totalesDesde junio de 2007 hemos recibido |  |
Hemos recibido 259516 impresiones desde Marzo 2006 | | |  |
No title

LA ESPINA DE LA AMAPOLA
Una emocionante historia de intriga en los orígenes del nazismo
 | [325] FIN DE AÑO (Chamfort16) |
Anonimo escribió "El treinta y uno de diciembre, como todos sabemos, es el día que termina el año. Una fecha anhelada y a la vez temida. Este día está en mitad de las vacaciones navideñas—entre Nochebuena y Reyes, para ser exactos—, está además entre la decepción de todo aquello que nos prometimos hacer el uno de enero y no hemos conseguido y el sueño de poder conseguirlo en el nuevo año que está a punto de comenzar. Recuerdo por ejemplo, al tipo aquel de la barba—por decir algo, eso más que una barba es un chorreón de hormigas cojas—al que por casualidad escuche comentar con su acompañante, en la entrada del restaurante al que fuimos los compañeros de trabajo las navidades pasadas, que tenía la ilusión de publicar una novela que estaba escribiendo en el próximo año y… ¡Lo ha conseguido! El otro día me encontré con su foto en la contraportada de una novela en la librería de la esquina. ¡Un tipo afortunado que ha cumplido su sueño! Después está Lola, la vecina de mi hermana. Lleva tres años prometiéndose que deja a su marido porque está harta de aguantarle y cada primero de año la vemos arreglada y compuesta ir con él a felicitarle las fiestas a la suegra con su mejor sonrisa—postiza, claro—He ahí el ejemplo contrario: La decepción. También hay alguno que con el fin de año se envalentona con dos copas de más y le tira los tejos a la compañera de trabajo divorciada a ver si “pilla” lo que no ha conseguido en todo un año de veladas insinuaciones. Luego están los que se prometen que nada más pasar las fiestas se van a poner a régimen y de una vez por todas perderán esos kilos que les sobran, o los que por una vez en trescientos sesenta y cinco días se permiten el lujo de tirar la casa por la ventana y prepararse una cena con marisco—congelado, que es más barato—y un buen pollo relleno que ya lo venden preparado en el supermercado y solo hay que meterlo en el horno veinte minutos y añadirle la salsa de la bolsita que trae de regalo ¡Un día es un día, coño! Ya vendrá la cuesta de enero con las rebajas y tendremos tiempo de comer lentejas, spaghetti carbonara y tortilla española. O los que están deseando que pase el dichoso día treinta y uno porque, no nos engañemos, es más un día de fricciones que de felicidad. Me explico: Si puedes permitirte un cotillón en un buen restaurante pues ¡Estupendo! Pero, si lo que te espera en una cena en familia, entonces la cosa cambia. Si tienes pareja, hay que sortear si con tus padres o los míos y ahí empieza el combate para ver quién puede más. Total que llegas a la cena con ganas de que acabe el año de una vez, des los besitos a toda la concurrencia después de las uvas, brindis de rigor con el consiguiente chorreón de sidra o cava por parte del comensal más cercano y todas las demás tradiciones. Y ahí no acaba lo peor, al llegar a casa la parienta encima te pide que cumplas porque hay que empezar bien el año y a ti después de la copiosa cena, los dulces, las uvas, el cava y los cubatas ya no se te levanta ni la voz. En fin, no seamos pesimistas, que si no nos ha tocado la lotería de Navidad, todavía, nos puede caer algo en “El Niño” y así tendremos una baza más para poder conseguir los deseos que teníamos en mente mientras nos pegábamos el atracón de uvas mirando sin pestañear el reloj de la Puerta del Sol. "
|
| 121
|
|
INCON el Friday, 04 January a las 17:05:57 (121 Lecturas)
|
|