Anonimo escribió " - Aquí dentro puede sacarse la capucha- le dice sentado sobre la cama un hombre de barba sucia.
Kail le da la mano mientras registra visualmente cada rincón del cuarto.
- Lo olvidaba- dice, y con un manotón descubre su cabeza.
- No tema- le calma el tipo-. Aquí no hay modo que den con nosotros.
El recién llegado se acerca a la ventana y sólo ve gente que transita por la vereda vestida como él con sayal gris, capuchón subido y enorme cruz grabada en el pecho.
- ¿Lo trajo?- pregunta siempre mirando afuera.
- Claro.
Kail retuerce sus dedos y mira el reflejo en el vidrio del sujeto buscando en un bolso que sacó de debajo del catre.
- Han estado mucho tiempo en el poder- musita.
- Demasiado- responde el intermediario alargándole una caja pequeña.
Él se da vuelta y con avidez da los pasos necesarios para apoderarse de ella. Saca del interior un lápiz de labios y lo huele.
- Es de frambuesa- afirma complacido.
- No sabe cuánto nos costó dar con uno. Hace más de cien años que están prohibidos.
- Lo sé.
El tipo reposa las manos sobre los muslos y mirándole fijo, le interroga:
- ¿Vale la pena?
- Sí.
- ¿A pesar que cuando pinte los labios de su novia dormida ella despertará y es un hecho que terminará denunciándole?
- Si veo sus labios brillando bajo una luz tenue y logro posar suavemente mis labios en los suyos, sí. Seguro.
El proveedor al verlo colocarse de nuevo la capucha le señala riéndose:
- Está completamente loco, ¿sabía?
Mientras coloca el dinero sobre la colcha, Kail, se oye decir:
"