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Cumbres Borrascosas

v. 3.0 por Heathcliff

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 Y él baila (alejarce)

Anonimo escribió "                                 
 
Y él baila y rebota, rebota rebota.
Y la música se expande en el aire apenas denso y el baila y rebota, rebota, rebota.
Su figura grotesca, como una esfera, pensé y la luz titila y él baila y rebota y rebota rebota.
Sonrío. Lo miro y sonrío. Una carcajada se me rompe por dentro.
Larga carcajada vacía, callada.
Y él baila y rebota rebota rebota.
Sigo sonriendo, una curva apenas delineada de la boca. Mi boca irónica se curva hacia arriba y un desdén desagradable va cayendo de ella. Una saliva viscosa se desprende desde los vértices hacia ninguna parte, se pierde la curvatura irónica de mi boca viscosa, de mis desdén enlutado y frío.
Y él baila y rebota rebota rebota. La sonrisa estática, clavada, sin ninguna sugerencia sigue allí, inmutable, asegurándose su destino. Convoco a los espíritus y bailo y me muevo apenas, sin sugerir nada. Una danza agria, sin destino posible, marcan los pasos y un dos y tres y un dos y tres, fabrico una sensualidad ocasional, perdida dentro mío y para siempre. Lamentaría que fuera perdida y para siempre, alguna vez debería ser cierta, esa cuerda tensa y vibrante, donde la emoción rescata el temblor y donde el cielo ocupa un lugar imponderable sobre la tierra, esa cuerda  sensual, que estalla en caricias y gime como un gato esperando que salten sobre el, después de esa mítica espera de gemidos.
Esa cuerda no está, nadie la tensa.
Y él baila y rebota rebota rebota.
Pienso que tal vez antes, ayer, mucho tiempo atrás, él habrá seducido desde ese lugar, digo, desde la danza, desde otro cuerpo que estuvo debajo de ese cuerpo y la mirada vivaz, habrá enamorado, o no, pero es casi seguro que si. Pienso, pobre tipo, hace lo que puede, pero no puede, pienso, tiene ritmo a pesar de todo, pienso  y en eso no se esfuerza, o si, que se yo.
Linda, me dice.
Basta, le digo. Una voz látigo, imprudente, no deseada, dice basta, es mi voz, encaramándose hasta la estridencia de la música que se expande y baja como un cuchillo y también dice. Basta.
No soy linda, no quiero ser linda, pienso. Miento, tal vez antes, ayer, mucho tiempo atrás, hablé con mi cuerpo, una cuerda sensual deteniendo las miradas y las miradas creciendo como un viento embravecido. Linda, decían y yo sonreía porque era dueña de las miradas. Me iba por la banalidad de una juventud imperfecta y avasallante y demasiado efímera, me iba caminando segura hacia ningún lugar.
Y él baila y rebota rebota rebota.
Y una mano desconocida, su mano extranjera, rosa la piel de mi cintura.
Me gusta tu piel, dice.
Basta, dije. Basta, le dije y la voz se afila, daga, cuchillo, acero. Una voz, mi voz escapa y cae y vuelve a caer y asesta, se clava, se hunde.
Y él baila y rebota rebota rebota.
Muestra los diente parejos, blancos, inanimados, la mano molesta se queda quieta, detenida en le gesto apenas vislumbrado, nacido el gesto en su mano extranjera, muere sin pudores en el aire.
Me siento, él me sigue, también se sienta. Hace bromas, se acerca.
Basta, le digo. Y mi voz crepita en el fuego, en las lenguas de fuego que lo ahogan y lo queman. Y él tose, se quema, se está ahogando.
La voz fuego pregunta. Leíste a Márquez, a Borges, a Simone de Beauvauar, a Semprum, a Cortazar, tal vez, leíste leíste leíste.
Ambiguo, acorralado. La pelea se tiñe de rojo, los contrincantes en el rin, lo tengo, está acorralado, lo puse entre las cuerdas y allí le asesto una y otra y va al vientre y a los testículos, y al vientre y a la cara, y al mentón y la sangre roja tiñe su cara transpirada.
Ambiguo, no recuerda, no sabe, miente. Miente mal y él rebota rebota rebota. No leyó nada, pienso. Dijo antes, un día, el primer día, el único día efímero de un efímero encuentro, casual y efímero, un encuentro breve, obra del azar. Dijo. Soy un lector empedernido, empedernido las pelotas, pienso y pienso así, las pelotas, no leíste nada, nunca, nada.
Arthur Miller. Se acordó de uno. Lo dejo salir de entre las cuerdas. Retrocedo para mirarlo, piensa que saldrá por lo menos empatado, que estará a resguardo su prestigio de lector empedernido.
Desde el lateral del rin, sonrío. Que bien, le digo, no, no leí nada de Arthur Miller y miento y saboreo la mentira y pienso en Las brujas de Salem, en Trópico de Capricornio, en Trópico de Cáncer, en La Muerte de un viajante y él desde el otro extremo del rin, él,  sublimiza mi ignorancia y cree cosechar un triunfo.
Y él rebota rebota rebota,mientras habla y yo no sé de que habla, porque hace rato perdí la cuenta de sus palabras y me fui hasta mi casa y abrí las puertas de mi casa y respiro su aire leve y perfumado y mi perra viene a mi encuentro y se encarama en dos pastas para que la acaricie y yo la acaricio y la nombro y me siento feliz de que me haya esperado y venga a mi encuentro, la biblioteca surtida y abierta a mis manos conocedoras, la luz cálida, la silla frente a la computadora apagada, a la espera que la encienda. La habitación de mi hijo, despierto todavía y mi beso. Llego a la mía, las paredes blancas, los posters colgados con leyendas que hablan de un pensamiento, de una historia, pienso que alguna vez voy a cambiarlos, por lo menos de lugar y pondré algún otro que hablé de hoy, de la historia reciente. Entro en el baño y me saco el maquillaje de los ojos y después miro tu foto que desde allí me mira, me seguirá mirando y te recuerdo antes de que me lleve el sueño.
Y él rebota, rebota, rebota y baila y se mueve y habla, no deja de hablar.
Los dos en el cuadrilátero, el gong señala el sexto y último round.
Salimos, me dice.
Soltame, le grito y mi mano se alza.
Linda, me dice
La mano golpea, el vientre la cara los ojos.
Preciosa.
Al vientre a la mirada, mi mano golpea, el se seca el sudor mezclado con la sangre, entonces aprovecho ese movimiento instintivo, intimo y golpeo sin parar, ya está arrinconado, las cuerdas sostienen su espalda, una y otra vez caen mis puños y él ya no se defiende, él ya no baila, él ya no rebota, está tendido en el suelo sucio, con restos de comida y cigarrillos apenas terminados,
Alguien levanta mi mano  en lo alto.
Gané la pelea en el sexto round.
Todo movimiento acabó.
Estoy sola.
¿que gané? No me acuerdo.


"



heathcliff el Thursday, 01 January a las 00:59:59 (4536 Lecturas)
 
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